Estamos en días próximos de día de muertos siendo una
celebración tradicional mexicana. Sin embargo, cuando pensamos en la muerte de
un ser querido y todo lo que significó dicha pérdida, supone experimentar en la
mayoría de las ocasiones, un reencuentro con los sentimientos y emociones que
se generaron el en momento que se fue nuestro ser amado.
La muerte de un ser querido nos pone irremediablemente ante
el misterio de la vida. Nos impone silencio; y el silencio, vacío; y el vacío,
reflexión inevitable.
Perder a un ser querido puede ser la causa de la mayor de
las infelicidades, el trauma mayor de la vida. Y puede ser también una
oportunidad. Una oportunidad porque el morir y la muerte reclaman verdad y
verdades que aprender; y pueden contribuir a humanizarnos
Se diría que, por doloroso que resulte, forma parte de la
condición humana. Incluso, por extraño que pueda parecer decirlo, si la muerte
no nos arrancara a los seres queridos, si viviéramos indefinidamente, la vida
perdería su color, moriría la solidaridad ante la vulnerabilidad ajena, la
eternidad del vivir como ahora, quitaría sabor a las experiencias humanas, que
lo tienen también por ser finitas, limitadas, mortales.
Ante la diversidad de sentimientos experimentados ante
cualquiera que sea nuestra pérdida, es importante considerar el buscar apoyo
profesional cuando se identifiquen algunos de los siguientes síntomas:
- · Sentimientos de culpa, por cosas que se hicieron de dejaron de hacer en relación a la muerte de un ser querido, o bien, cuando en el transcurso de su vida hubo situaciones que no quedaron “arregladas”.
- · Pensamientos de suicidio, los cuales pueden tornarse en el deseo de querer estar con el ser querido.
- · Desesperación, al tener la sensación de que a pesar de que se esfuerce, no podrá volver a vivir igual que antes de la pérdida y que por lo tanto pareciera que no vale la pena vivir.
- · Depresión prolongada; es considerable que se experimente depresión por la pérdida de un ser querido, esto como parte del duelo; sin embargo, si esta se extiende por varios meses ya es necesario atenderse.
- · Manifestaciones físicas, como la sensación de opresión en el pecho, pérdida o aumento significativos de peso.
- · Ira incontrolada, notable en su círculo de personas cercanas, familiares, amigos… y que suelen distanciarse debido a su actitud y comportamiento.
- · Dificultad en su funcionalidad, mostrando incapacidad para mantenerse estable en su trabajo o realizar actividades de su vida diaria.
- · Uso y abuso de sustancias, que surge o se agravan a partir de la pérdida.
La existencia de estos síntomas, puede llegarse a considerar como respuesta natural al dolor por la pérdida, pero al presentarse de manera continua, es necesaria la ayuda profesional. No dudes en buscar apoyo.
Bibliografía
Bermejo, J. C. (2005). Estoy en duelo. Barcelona,
España: PPC.
Neimeyer, R. (2002). Aprender
de la pérdida. Una guía para afrontar el duelo. Barcelona, España:
Paidós.